DE LA MÚSICA FESTERA: SU ACTUALIDAD Y APLICACIÓN

Conscientes de su importancia nos encontramos aquí reunidos para participar en esta interesante jornada donde se tratarán varias y relevantes  cuestiones relacionadas con  “la música para la fiesta de moros y cristianos“, en concreto el tema sobre el que voy a desarrollar mi alocución, se centrará principalmente en analizar y poner de relieve el desencuentro existente entre el mundo festero y parte de la música que actualmente se compone para nuestra fiesta. Sus razones, la extremada dificultad en su aplicación práctica, sus posibles soluciones y convergencias. Para ello considero necesario en primer lugar el puntualizar algún aspecto y el hacer una breve introducción  para llegar así a abordar el asunto con un buen enfoque  y  poder aportar mi humilde punto de vista.

No pretendo, ni creo tener capacidad para poner a nada ni a nadie en su sitio !!!!, tan solo tengo como cometido que después de mi charla, mis palabras les resulten útiles y puedan tomar, en mayor o menor medida mis opiniones y puntuales recomendaciones en cuenta a efecto de futuros compromisos musicales.

Mi dilatada trayectoria en el mundo de la música, sumada al hecho de haber desempeñado el cargo de asesor musical durante varios años en la junta de fiestas de Muro, me dice que la realidad de cualquier cambio y evolución en el ámbito de la fiesta es lenta y laboriosa, mucho más si hablamos de aspectos generales como puede ser la música y el que puedan tener vínculos y características comunes para cada uno de los lugares donde se celebra.

He vivido la fiesta de moros y cristianos desde que tengo uso de razón, al principio como simple espectador, después fugazmente como festero, pero mi participación y conocimiento más profundo de la misma desde muy joven, va unido al desarrollo de la función de músico e ir descubriendo como transcurren  y como se viven en cada uno de los pueblos y ciudades en los que he tenido el privilegio de participar. Con sus particularidades, diferentes costumbres, formas distintas de desfilar a lo que yo conocía de mi pueblo y alrededores. La peculiar identidad de cada lugar  reflejo de sus gentes, de su forma de ser, enriqueciéndome de nuevas perspectivas de la fiesta y comprendiendo que aunque parecidas no hay dos iguales. Todo ese bagaje me  sirve para que bastante tiempo más tarde, cuando realmente me incorporo a ella como un festero más, poder aportar en lo referente a la música mi conocimiento y la experiencia adquirida

 

A día de hoy mi faceta festera ha sido aparcada temporalmente y mi propuesta es única y exclusivamente la musical pero como no puede ser de otra manera plenamente integrado y actualizado en todo lo referente al día a día de nuestras fiestas y por descontado de La música que las nutre.

Complemento… ? , sostén indivisible de cualquier acto de nuestras fiestas,  quizás el factor más determinante para el verdadero lucimiento de toda la rica y fastuosa escenificación teatral que se realiza en las dianas, entradas y desfiles, hace que a Ella, en su extensa riqueza, variedad y evolución, se le hayan de procurar toda clase de cuidados y atenciones especiales por parte de los  músicos, tanto compositores e  intérpretes, como de los  festeros para su uso, disfrute y deleite.

Nuestra música como género,  compuesta y concebida para su uso específico en las fiestas de moros y cristianos y que por tanto de una forma  más correcta y concreta  deberíamos nombrar como,  música para  la fiesta de  moros y cristianos, (aunque…. realmente suene un poco largo), tiene su propia personalidad, su propia razón de ser, su mundo.

Un mundo que no es otro que plasmar en melodías  acordes y ritmos toda la explosión de frenético alborozo y júbilo que se remueve  en nuestro interior cuando se acerca,     cada Mayo…  cada Abril….  cada Septiembre…. , que nace de la misma esencia humana, en la que su versatilidad nos embruja y el poder de transmitir emociones de forma tan descriptiva, su carácter evocador y épico, su templanza y ternura, como su sugerente belleza y exotismo, nos cautiva de forma tan exagerada capaz de transportarnos desde la serenidad al paroxismo .

Mucho se ha hablado ya de las que son consideradas las primeras piezas escritas específicamente para cada uno de los géneros de nuestra fiesta, no voy a ser yo quien ponga en duda ni afirme la potestad del primer o de la primera de ninguna de ellas , habiendo sido ya muchos y cualificados  los que de ello han postulado y debatido, pues no es ese  el motivo de mi intervención hoy aquí , pero si quiero significar el hecho que cada una  de esas nuevas composiciones, en su contexto temporal, es el resultado de la evolución de la propia sociedad adaptándose en su momento socio-cultural-económico a la demanda surgida de la propia fiesta, de la adecuación para su uso de composiciones que dotasen de más belleza, esplendor o sobriedad a cada uno de los momentos de la misma y que afortunadamente encontraron  la predisposición e inspiración necesaria en algunos de los maestros de la época para plasmar con sus novedosas composiciones toda esa corriente de cambios.

Llegado ya a este punto en el que hago mención a los umbrales de lo que  denominamos “ música festera “ tal como hoy la entendemos, es necesario que comprendamos como festeros que de nosotros surge el deseo de esa evolución musical por natural necesidad de adecuación a los nuevos tiempos de la fiesta. Lo que normalmente se utilizaba, ahora ya en muchas ocasiones nos resulta obsoleto y rancio, lo que servia como referente y seña de identidad, pasa a ser sustituido con la aparición de alguna nueva pieza. Es curioso el comprobar como composiciones de extraordinaria belleza y éxito que ya son muchos los años que llevan escritas, principalmente entre el mundo festero más joven, les resulten poco menos que “aburridas “. La música al igual que otros elementos, necesitan de una continua y constante renovación, o lo que es lo mismo, una adaptación acorde a su momento, aunque siempre y bajo ningún concepto dejando olvidado todo lo que hasta entonces era utilizado y que perdurará como valioso patrimonio.

Actualmente existen gran número de certámenes para la participación de nuestras bandas de música o grupos de dulzainas i percusión, donde generalmente se encarga y se utiliza como pieza de obligada interpretación una nueva obra. Son muchos los concursos en las diferentes modalidades de composición para la fiesta de moros  y cristianos, que tan extraordinariamente han proliferado en los últimos tiempos gracias al soporte de ayuntamientos o juntas de fiestas locales. Por supuesto también a los encargos realizados por parte de, o para las diferentes figuras de la fiesta, interpretadas en muchas ocasiones directamente en la calle causando el efecto sorpresa para la mayoría de los oyentes o que  son cuidadosamente estrenadas en conciertos, que de manera tan magnífica y digna de alabanza por el hecho de invertir en esfuerzo y parte del presupuesto, se vienen realizando por cargos festeros y comparsas cada día con más asiduidad, en el que sin duda es un engrandecimiento tanto a nivel personal como institucional, por el enorme servicio que se presta a la difusión y enriquecimiento de nuestra música, nuestras sociedades  musicales y grupos instrumentales.

Por todo ello venimos asistiendo de manera vertiginosa a un incremento de la producción y por lo tanto un continuo y considerable aumento de nuestro patrimonio musical donde no podemos más que congratularnos por ello, siendo conscientes que en toda esta inmensa fortuna intelectual que es el poseer tanta música escrita para nuestra fiesta, está el éxito de poder encontrar siempre lo adecuado.

Curiosamente además de acrecentar toda esta riqueza patrimonial lo que en realidad está sucediendo es el ya citado desencuentro entre lo que el festero prefiere escuchar a pie de calle y lo que verdaderamente se está encontrando en muchas de estas nuevas composiciones. Ante tal avalancha de producción musical, en muchas ocasiones de cuestionable calidad, comprobamos que por su parte los compositores tienen la necesidad y exigencia de exponer discursos novedosos, encontrar y desarrollar ambientación y originalidad para no reincidir una y otra vez en tópicos muchas veces ya utilizados y que por el contrario para el festero resultan ser obras que no le proporcionan la seguridad, el momento exacto y el ritual concreto para poder disfrutar con garantías.

Cito:

“Casi se podría afirmar, que con muchas de las nuevas  y algunas  no tan nuevas composiciones, es prácticamente imposible el desfilar con lucimiento y alegría  debido a la complejidad de su música, a la utilización de una instrumentación tan delicada para el desarrollo de algunas melodías y la enorme dificultad rítmica, que por momentos casi resulta imposible el descifrar exactamente de que género estamos hablando, ….. “.

Es un comentario salido de boca de algún festero en cualquier punto de nuestra geografía  cuando se ha abordado el tema de la música a utilizar y la conveniencia de sustituir algunas de las piezas que de manera repetitiva se interpretan año tras año en las dianas y que de forma reiterada suenan en los desfiles de nuestras fiestas, por otras de más reciente factura más novedosas y atrevidas en la búsqueda de una variedad musical huyendo de la monotonía y que confirma que receloso y poco abierto a los cambios, en muchas ocasiones por desconocimiento se estanca o retrocede a lo conocido y no acepta con facilidad nuevas aventuras.

Pero no deja de tener su parte de razón en cuanto que va a ser el que sufra o disfrute ese momento de la verdad de la acertada o equivocada elección y no quiera correr riesgos innecesarios.

Pero no es menos cierto que el autor en cada nueva creación invierte ilusión, tiempo, trabajo y que espera  que todo ello se vea recompensado con el reconocimiento, a la vez de tener la satisfacción de contribuir en el aumento de nuestro preciado patrimonio.

No debe haber limitaciones a la creatividad, a la inspiración, ni cortapisas de cualquier tipo a la hora de ejecutar cualquier proyecto en beneficio de la riqueza intelectual. Lo que si tiene que haber y de hecho creo humildemente que es la base del problema es una correcta utilización de todo este enorme  potencial. Es saber en lo tocante al festero, la conveniencia o no de utilizar esta o aquella pieza debido a sus características, de quien debe o puede ejecutarla en función de su grado de dificultad e instrumentación y no descuidar todos estos condicionantes para solo contemplar el aspecto económico centrándolo únicamente en el número de plazas a contratar, donde muchas veces se peca por defecto y otras por exceso. De que toda la música escrita bajo el mismo titulo genérico no siempre puede ser utilizada para los mismos fines y menos aún en diferentes lugares,  por lo que resulta sumamente importante el escuchar y explorar en la medida de lo posible diferentes autores, estilos, nuevas y menos conocidas composiciones de esta música y con criterio poder elegir con garantías, adaptándola así perfectamente a su cometido y lugar.

Para todo ello es necesario tener la inquietud de conocer, no dudar en buscar  asesoramiento, huir de la comodidad que supone el no preocuparse por estos detalles para dejar que sean otros los que elijan. El invertir en algo tan primordial como es la música tanto o más tiempo que en lo puramente ornamental, va en beneficio personal y del conjunto.

Como muchas veces he comentado sobre este tema, el símil a la desesperante repetición de marchas en los desfiles seria como condenar al espectador  a que todas las escuadras especiales desfilasen con el mismo traje, mismas telas y colores, mismas plumas, complementos.

Podrá parecer una exagerada y desmesurada afirmación el  que diga que descuidando estos importantes detalles con toda la riqueza visual y sonora que utilizamos, seamos capaces de crear tal monotonía.

En lo referente a los compositores, hoy en día han proliferado un gran número que escribe su música para la fiesta y en muchas ocasiones solo y exclusivamente para ella. Quizás tengamos en estas tierras lo que en otras no existe y es el amplio campo que nos abre toda la temática escénica que se exhibe en ellas y que es fuente inagotable de inspiración para que en muchas ocasiones y disfrazadas bajo el manto de cualquiera de los géneros que se utilizan, asistir a creaciones que tendrían complicada su ubicación musical, por inconcretas. También es cierto que mucho facilitan las cosas los prácticos y solventes medios técnicos actuales  gracias a los programas informáticos que producen una agilización del trabajo antes mucho más laboriosas y técnicamente más exclusivas y que ahora son mucho más accesibles por las facilidades que otorgan las nuevas tecnologías.

Todo aquel que con el paso de tiempo siente la obligación y necesidad de buscar nuevos caminos estructurales, harmónicos y  rítmicos para dar salida a toda su inspiración, apoyada en el hecho de conocer y dominar cada uno de los recursos necesarios y así conseguir crear piezas de extraordinaria brillantez son generalmente la cara de todo este complejo mundo, los verdaderos guardianes del tesoro musical por su valía y preparación demostrada con creces, capaces de evocar lo clásico, de hilvanar la belleza con la espectacularidad y seguro los auténticos innovadores y revolucionarios con argumentos que raras veces son aceptados ( a sus obras me refiero ) con facilidad, y que contrastan, con los que entremezclando la enorme facilidad que se tiene para conocer, por ejemplo, la espectacularidad de la música de las grandes producciones cinematográficas, la rapidez con que se difunden las nuevas e innovadoras composiciones creando tendencias y modas, generalmente marcadas por los creadores más importantes, se ven influenciados con el resultado de muchas obras que se esfuerzan por desarrollar elementos pobres de contenido, poca originalidad, algunas de extraño cuño, con resultados cuestionables y de muy poco calado artístico.

Curiosamente son muchas de ellas las que fácilmente son aceptadas y celebradas por gran parte del mundo festero, siendo claros indicadores de las preferencias y los gustos del público a la hora de utilizarlas para los desfiles.

Muchos también son los que piensan dentro del colectivo festero que solo es eso lo que necesitan, piezas de corte básico y sonoro, con estructuras claras, ritmos concretos, fácilmente predecibles y pegadizas y por el contrario gran número de autores creen que no solo se puede ofrecer tan poco.

Resulta francamente difícil el encontrar el punto exacto de convergencia entre las necesidades de unos y las inquietudes de los otros, un verdadero dilema el unificar criterios tan dispares y a la vez tan entrelazados, pero donde solo cabe la comunión y el entendimiento.

Por consiguiente tiene que existir la voluntad de escuchar y comprender primero para intentar acercarse o cambiar después, el aceptar ambas partes las sugerencias y recomendaciones de opinión llegadas desde cualquier ámbito. El admitir el hecho de que los géneros existentes tienen varios cauces de salida, y el explotarlos en función de su cometido es la habilidad que hay que demostrar para poder mantener el equilibrio entre lo práctico y lo teórico.

Podríamos hablar de la utilización de subgéneros dentro de cada una de las variantes de nuestra música para complacer las necesidades de unos,  principalmente en su aplicación al desfile y caracterizadas por las ineludibles ataduras del ritmo pendular constante , quizás con una instrumentación más concreta y específica condicionada por el entorno acústico, el espacio abierto, el gentío, sus gritos y aplausos que inciden de manera muy directa en su sonoridad, forzando a interpretaciones desmesuradas, en muchos casos casi sobrehumanas de los músicos, desvirtuando enormemente el concepto de las obras. Aunque la interpretación, el repertorio y número adecuado de componentes de las agrupaciones en la calle merecería un capítulo aparte.

Por el contrario hablaríamos de composiciones que gozarían de toda  la libertad creativa, con sus licencias rítmicas y  caprichos estructurales, instrumentaciones mucho más ricas y completas, la máxima delicadeza en los tratamientos melódicos, siendo especialmente aconsejables  para conciertos, concursos y certámenes….

….. Pero como ya he dicho anteriormente, ni se puede, ni se debe, ni creo que sea en ningún caso lógico el coartar la creatividad acotando e imponiendo formatos y reglas que solo servirían para desorientar y confundir, tan solo el sentido común y la inteligencia de los autores debería bastar para ofrecer en cada ocasión lo que se les demande, interpretando la realidad de su cometido y el momento, lugar y situación donde se aplicará su obra.

En cambio creo firmemente que el camino es elegir con criterio, buscar el asesoramiento si se considera necesario, consensuar y debatir detalles de puesta en escena con la formación que nos vaya a acompañar y el conocer para utilizar la mayor cantidad posible de las miles de partituras existentes para acertar con la elección, ya que en definitiva, cuando se pueda escoger y no exista la imposición,  todo se concentrará en el gusto personal que cada uno de nosotros podamos tener al respecto y que como sabiamente reza el saber popular :

“ sobre gustos no hay, ni puede haber disputas “.

Son muchas de las citadas cuestiones las que merecerían un extenso  y completo desarrollo para profundizar de una manera más concreta en toda esta actual problemática y seguro serán muchas las que no habré acertado a desarrollar convenientemente, por todo ello les pido disculpas y les invito a promover nuevas iniciativas encaminadas a encontrar si existe, la solución universal, que pueda dejar satisfechas a todas las partes.

Ya para acabar recomendaría que en el proceso de  preparación de unas fiestas todo tiene que ser motivo de análisis y disección utilizando todos los medios a nuestro alcance, por eso debe de ser obligatorio por conveniente el servirnos y tener como referencia constante  para cualquier duda o consejo las imprescindibles funciones que pueda desarrollar “el asesor musical “.

MURO – 31  DE  MARZO  DE 2011

(Fuente: Ponencia presentada en el “I  Encuentro Nacional de Música pata la Fiesta de Moros y  Cristianos” celebrado en Mutxamel en abril del 2011)

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