LA MUSICA EN NUESTRAS FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS (I)

“El binomio música-fiesta es inseparable y su trascendencia está fuera de toda duda”.

(Grau, 1976, p. 258)

Partiendo con esta reflexión del maestro Grau, me dispongo a realizar un breve recorrido sobre la definición de Música Festera o de Moros y Cristianos e ilustrar los problemas que acucian la salud de este género. Estas consideraciones nos invitarán a reflexionar sobre el importante papel que desempeñan las bandas de música en las Entradas Moras y Cristianas; indicadores directos de calidad de dichos desfiles, a la vez que nos instan a ser conscientes de la necesidad de reconocer, promover y salvaguardar nuestras composiciones festeras como bien de interés cultural. Con todo ello, contribuiremos a concienciar de la importancia de la Música en las Fiestas de Moros y Cristianos de Almoradí, objetivo principal de este texto.

La Fiesta de Moros y Cristianos siempre ha ido acompañada de música. Esta simbólica festividad, desarrollada en numerosas localidades del Levante español, tiene una serie de características concretas:

La Fiesta de moros y Cristianos es una tradición basada en la historia local que alude a la lucha entre cristianos y sarracenos, debe de estar en relación con el patrón o patrona en cuyo honor se celebra la Fiesta, debe celebrarse de modo periódico, el drama histórico-religioso debe ser interpretado por el pueblo en pública y popular manifestación y el argumento desarrollado debe referirse a un hecho real posible dentro de la historia local, pudiendo ser adornado con aditamentos propios de la fantasía local. (Sanchís, 1976, p. 525)

Botella (2014) expresa al respecto que los orígenes de esta fiesta se remontan a los autos sacramentales con carácter moralizador de finales del s. XVI que incorporan la soldadesca, simulaciones de combates con arcabuces entre grupos de milicias de distinto bando.

Una vez aclarado este importante precepto pasaremos a definir qué entendemos por Música Festera, término empleado erróneamente en muchas ocasiones para referirse a cualquier tipo de música de carácter popular o tradicional, cuando realmente hace alusión a la música compuesta para cualquier acto de la festividad de Moros y Cristianos, siendo sus

formas básicas y más representativas el pasodoble, la marcha mora y la marcha cristiana.

A tal efecto, Barceló (1974) utiliza los siguientes términos para definir de forma precisa la Música Festera: “Son las composiciones dedicadas a la Fiesta de Moros y Cristianos, al santo patrón, o a la evocación de cualquiera de estos dos elementos consustanciales” (p. 9). Esta idea principal planteada es coincidente con Botella (2014), autora que detalla además que la extensa impronta de la Fiesta precisa distinguir varios tipos de Música Festera según sea

destinada a desfiles, actos religiosos u otros actos de representación histórica. De forma análoga, puntualiza que este género se aferra como una de las tradiciones más importantes de la Comunidad Valenciana en cuanto a patrimonio musical y cultural se refiere, caracterizada ésta por ser incidental (que acompaña a), estar compuesta específicamente para la festividad y ser un género original para banda de música.

No será hasta 1882 cuando podremos escuchar el que muchos consideran primer pasodoble ex profeso – compuesto específicamente – para una Entrada Mora de Alcoy. Mahomet, compuesto en 1882 por Juan Cantó, da el pistoletazo de salida a este género original para banda: la Música Festera. Con más de 135 años de historia ésta sigue estando en constante

evolución y transformación, sin embargo son muchos los compositores que afirman la existencia de infinitud de problemas que acucian la salud de este género en aspectos como los que se describen a continuación. La figura del asesor musical en cada comparsa es un referente fundamental para detectar, evaluar e intentar mejorar poco a poco estos problemas, a la vez que para trabajar en la mejora de las creencias y aptitudes hacia la cultura musical festera de sus comparsistas.

1.- Plantillas: La idoneidad de las bandas se ciñe en la mayoría de casos a meros aspectos económicos y no artísticos. García y Pascual Vilaplana (2003), opinan al respecto que una plantilla de 40 a 80 músicos es la adecuada para interpretar cualquier pieza de este género en un desfile, y en cualquier caso nunca menos de 30. Francisco Grau sostendrá una opinión

acorde a la anterior, cuando le preguntan sobre la Música y Fiestas de los Moros y Cristianos.

“En ellas es fundamental la música, ya que sin ella las fiestas no serían posible. Pero hay que cuidar aquí también las plantillas de las bandas. Debemos proteger el modelo propio de la banda con todos sus músicos. Es una lástima observar grupos de 15 músicos en los que faltan la mitad de los instrumentos. Las comparsas deben procurar que sus bandas lleven al completo la plantilla”. (Grau, en Arranz 2008, p.23)

Este problema de las plantillas de las bandas es por desgracia difícil de solventar y por consiguiente hemos de ser comprensivos ya que todas las comparsas no poseen el mismo poder adquisitivo para la contratación de bandas de gran calado. Aun así, debemos mejorar la calidad de nuestras bandas dentro de nuestras posibilidades año tras año, tanto cualitativa como cuantitativamente. ¿Qué diferencia el desfile de una localidad con gran tradición festera de cualquier otro? Podremos ver un mismo modelo de traje en sendos desfiles, pero seguro que nunca escucharemos las mismas bandas de música. La apuesta por una mayor calidad artístico-musical es indicador directo de arraigo festero, conocimiento de la tradición musical y como ya hemos comentado, de riñones.

2.- Repertorio: El compositor Miguel Villar González (en Espí, 1982) afirma que muchas fiestas ganan en belleza todos los años pero pierden en musicalidad: no hay variedad en las marchas y pasodobles utilizados en los desfiles. Asume dicho problema a los festeros, los cuales no asimilan o no quieren asimilar que existe un amplio y rico repertorio festero. Del mismo modo, Villar afirma que en ocasiones esto ocurre porque esas bandas reducidas o charangas que se contratan, no pueden interpretar ciertas marchas que requieren de un cuerpo instrumental mayor tanto en cantidad como en calidad de músicos (p.161). Botella (2012) señala que existe en este ámbito festero un tipo de intrusismo con las adaptaciones a marcha mora o cristiana de Música Clásica o Bandas Sonoras de películas, o como ocurrirá en las entradas de bandas, en las que podemos escuchar preciosos pasodobles toreros o de zarzuela, los cuales no están en su contexto adecuado. Todas estas innovaciones restan pureza a nuestro género musical festero.

3.- Interpretación: En música todo no vale. En demasiadas ocasiones se acaba escuchando música exenta de calidad que roza en ocasiones la grosería. El sumo cuidado con el que se trata la música festera en los conciertos se agrieta peligrosamente en el desfile. Otro problema es que el festero está mal acostumbrado al ruido, siendo éste último el que enarbola sus pasos en el desfile y no la calidad de la interpretación. Además, muchos músicos descuidan la partitura desatendiendo sus indicaciones. “El compositor ya indicó en su partitura qué es lo que quería, no hace falta que añadamos nada y menos con el pésimo gusto que se suele hacer” (Martínez, 2000). En definitiva, debemos procurar que los espectadores contengan la respiración para evitar que se rompa el encanto cada vez que pase una banda de música, y no que tengan que tapar sus oídos – como pasa a menudo – debido a los estentóreos sonidos que emiten.

Una vez expuestos estos conceptos que nos ayudan a saber más sobre la Música Festera y su actual situación, nos centraremos en nuestra localidad.

Después de casi 40 años de inacción en cuanto a Música Festera se refiere, han sido las propias comparsas y el Excmo. Ayuntamiento los que han tomado iniciativas y ejecutado actuaciones liderando la promoción cualitativa de nuestra Música Festera. Gracias a esto, parece que nuestras fiestas viven un momento con unas expectativas muy positivas. Algunas comparsas han realizado un gran esfuerzo mediante el encargo de composiciones o la organización de conciertos de Música Festera, como los conciertos llevados a cabo por la Comparsa Caballeros Cruzados de Amarión, una joven comparsa con una dilatada experiencia y mayor motivación por la mejora de la Fiesta y su música. También cabe mencionar la mayor inversión en bandas y agrupaciones instrumentales que están realizando algunas comparsas; una ambiciosa apuesta por plantillas más amplias y de mayor

calidad, las cuales engalanan de forma magistral nuestros desfiles.

Por otro lado felicitar y agradecer al Excmo. Ayuntamiento de Almoradí y a su Concejalía de Fiestas por la organización del “I Concurso de Música Festera”. Sin lugar a dudas, un punto de inflexión para nuestras fiestas de Moros y Cristianos que promociona, impulsa y enaltece un factor de vital importancia como es nuestra Música Festera. Celebrado el pasado 24 de

junio a las puertas del Casino de Almoradí y con la colaboración de la Banda Sinfónica de la Scdad. Unión Musical, las dos obras ganadoras fueron consignadas a las comparsas que ostentan la Sultanía y Capitanía en este año 2017, Moros Muladíes y Caballeros del Cid respectivamente. Este importante evento crea un precedente tanto en nuestra localidad como en la comarca de la Vega Baja, el cual debemos apoyar al unísono dotándolo de continuidad para poder direccionar y consolidar nuestro patrimonio musical.

En las calles de Almoradí, el espectáculo de las Entradas Mora y Cristiana representan el verdadero colofón de nuestras Fiestas de Moros y Cristianos; nuestro mejor pregón tanto para locales como visitantes. Es una explosión de fantasía, enjambres de colores, hermosos rostros, danzas exóticas, luz, música y – cómo no – valores humanos. Hordas sarracenas con sus cimitarras y espingardas perseguidas por tropas cristianas ansiosas de victoria. Nuestras bandas de música actuarán como catalizadores entre el festero y el espectador, siendo las verdaderas responsables de que la calle se convierta en aplausos y vítores. La dualidad Música- Fiesta se hace presente en este especial momento. Ambos elementos se necesitan entre sí, unidos por una fuerza ignota difícil de explicar. Por esta razón debemos honrar la música festera en general y la nuestra – la de Almoradí y sus comparsas – en particular. Reconozcamos su importancia y su valía.

Nuestra música es cultura viva; factor primordial de la Fiesta.

 

Roberto Reina Villalba

Profesor Superior de Música

 

BIBLIOGRAFÍA

Arranz, V. (2008). Paco Grau consigue ser el primer General de las Fuerzas Armadas. Revista Música i Poble, nº 146.

Barceló, J. (1974). Homenaje a la Música Festera. Torrente: Selegraf.

Botella, A.M. (2012). La creación musical en la fiesta de Moros y Cristianos. Revista Música y Educación, 90.

Botella, A.M. (2014). Fuentes bibliográficas para el estudio de la música de moros y Cristianos. Revista de Folklore, 384.

Villar, M. (1982). La Música en las Fiestas. En Espí Adrián: 1882-

  1. Primer centenario de la música festera alcoyana. Alcoy: Asociación San Jorge, 1982d.

García Soler, R. y Pascual Vilaplana, J.R. (2003). La interpretación musical en la Música de Moros y Cristianos. La música en la Fiesta de Moros y Cristianos, II encuentro de Compositores, (s.e.). Elda.

Grau Vegara, F. (1976). La Música y la Fiesta. En Actas del I Congreso Nacional de Fiestas de Moros y Cristianos, tomo I. Alicante: Caja de Ahorros Provincial de la Exma. Diputación de Alicante.

Sanchís, R. (1976). Raíces históricas de las Fiestas de Moros y Cristianos de Alcoy. Actas del I Congreso Nacional de Fiestas de Moros y Cristianos, tomo II.

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